martes, 31 de diciembre de 2013

Se termina...

Fin de año, momento de balances.
Nunca entendí a esas personas que dicen "Este año fue horrible, que se termine ya". Quizá aprovechan el cambio para mentalizarse a mejorar, apoyándose en algo ya marcado como un pase a lo diferente.
Como en todo, hubo momentos buenos y malos.
Me cambié de liceo, por lo que tuve que adecuarme a un ambiente toalmente distinto en el que pasé 6 horas por día con personas que al principio eran extrañas. Y me ayudó a crecer. A salir de una burbuja, a ver otra realidad.
Me alejé de alguien que nunca creí poder soltar, y ahí caí en que valgo por lo que soy no por lo que otros ven. 
Viajé con amigos, ocho días increíbles.
Conocí a muchísimas personas que marcaron algo a su manera.
Una de mis mejores amigas se mudó a Montevideo y nunca los separamos, la distancia nos unió más.
Todas las experiencias nos cambian, nos movilizan, porque perdemos la costumbre. Pero de eso se trata la vida, de no estancarse; de vivir.
Lo más importante de este año fue, sin duda, empezar la psicóloga. Me conocí a mí misma. Aprendí a descubrir, analizar y cuestionarme cosas, como también a reafirmar y no dudar de otras. Supe quererme, valorarme. Salir adelante sola, no depender de otra persona para ser feliz.
Escribí leyendas que publicamos en un libro y tuve mi primer competencia de danza; dos experiencias hermosas de las cosas que más amo hacer.
Los problemas o las alegrías no van a cambiar porque el reloj se mueva un minuto, porque la Tierra termine de dar una vuelta alrededor del Sol; pero de vez en cuando está bueno frenar, mirar para atrás y darnos cuenta de todo lo que pasamos. 
La vida no se mide en años, no es lo que va a venir, fue el ayer y es el hoy, porque se va construyendo a medida que el tiempo pasa. Lo que "pudo ser" no es parte de esa vida. 
No les deseo feliz año nuevo, sino una buena vida, con momentos geniales y malos que nos ayuden a crecer. Porque queriendo eso no me limito a un año, la vida puede durar dos días o cuarenta años más a partir de hoy. 
Hagamos de cada momento algo memorable.

domingo, 6 de octubre de 2013

Ser parte de... ¿qué?

     Encajar. Eso es lo que la mayoría busca. 
     Con las redes sociales jugando un rol protagónico en este momento, las tendencias tienen un alcance mucho mayor a nivel mundial, afectando a una gran cantidad de adolescentes.
     Viviendo un presente en el que parece que un "Me gusta" en Facebook vale más que un abrazo, y ser popular es más importante que tener amigos, se vuelve más sencillo sentir que no encajás.
     Los estereotipos existieron siempre. Una Barbie, el millonario que fuma habano, la familia que vive en una casa de dos pisos con un Golden que siempre que le tirás la pelota la va a buscar y te la devuelve.
     ¿En qué lugar nos deja la aparente obligación de ser igual a lo que nos muestran? 
     Ser flaco, inteligente, popular; escuchar cierto tipo de música o vestirse de tal forma. Estamos condicionados por todo lo que nos rodea.
     Dejarse llevar por la corriente parece ser mucho más cómodo que lograr decir "así soy yo".
     Una persona con obesidad, además de cargar con su peso, debe enfrentar las burlas del resto, y el hecho de que los flacos son más valorados en la sociedad. Al tener sobrepeso se les dificulta hasta conseguir trabajo. 
     Una adolescente puede estar absolutamente saludable, pero la exposición constante a mujeres "hermosas" en la televisión o en las revistas, en las que se representa a la figura femenina "perfecta" ultra delgada, puede desencadenar el deseo en la chica de ser como ellas. Y eso puede tener consecuencias fatales.
     Al parecer seguir a todos genera una seguridad en quien lo hace, porque nunca va a estar solo. ¿Qué seguridad puede brindad vivir en constante cambio, sin tener una base real de pensamiento o gusto?
     Hasta ser diferente está esquematizado. 
     Al querer eliminar estas diferencias a veces se terminan creando algunas aún mayores. Desear "incluir" a estos individuos y empezar marcando que no son como deberían, es lo que termina siendo problemático.
     Todos somos diferentes. 
     El parámetro de idealismo es tan pequeño que casi nadie entra en él, y sin embargo la mayoría sufre por pertenecer.

jueves, 8 de agosto de 2013

“Los ojos de la virgen”

      El dos de marzo de 2003 sería un día fenomenal. El sol brillaba en un cielo que no estaba obstruido por ninguna nube. Se suponía que sería una perfecta jornada de playa.
      O eso creyeron tres turistas que se encontraban en el balneario de La Paloma ese día.
      Ese verano se llevó a cabo una serie de obras pro desarrollo en el lugar.
      Entre ellas, la creación de una escultura en conmemoración a la diosa Iemanjá, deidad del mar, perteneciente a la religión de los esclavos africanos, quienes la representaron blanca y poco voluptuosa por imposición de sus dueños católicos.
      Eran las tres de la tarde cuando el importante petroquímico nigeriano Kingsley Ogbeide con sus grandes ojos negros, que encajaban a la perfección en su simétrico rostro, notó que su pequeña hija Mercy miraba detenidamente la construcción de la estatua.
      La niña, con solo tres años de edad, parecía tan maravillada como un escultor cuando termina su mejor obra. Había un deje de orgullo en sus ojos, como si esa creación fuera suya. Parecía poseída.
      El resto de la tarde transcurrió con normalidad. Kingsley, su hija y su esposa Bayo disfrutaron de la playa, pero Mercy siempre miraba a la diosa.
      Volvieron a la casa que habían alquilado y se dispusieron a disfrutar el resto de sus vacaciones.
      A las tres de la mañana del tres de marzo de 2003 Bayo se levantó a la cocina y notó que su hija estaba sentada en el borde de la cama mirando por la ventana. Tiesa.
     Por unos minutos intentó hacerla reaccionar, pero fue en vano. Le tocó el hombro y cuando logró voltearla, lo que vio la hizo estremecer. El rostro de su dulce hija estaba absolutamente desfigurado. 
     Su esposo al notar que no regresaba a la cama fue a buscarla, y la encontró petrificada en la puerta del cuarto de Mercy. Al voltear para ver qué sucedía dentro de la habitación, su hija no estaba.
     Intentó hacer reaccionar a su mujer, pero no obtuvo respuesta. Su mente ya no estaba en ese cuerpo de labios morados y blancas mejillas empapadas en frías lágrimas. Solo atinaba a repetir como desquiciada el nombre de su hija.
     Corriendo por la playa como animal que persigue su presa, Kingsley se dirigió a donde creyó estaría la criatura, junto a la ya terminada escultura de la virgen.
     Cuando llegó vio un resplandor cegador y a su hija arrodillada frente a Iemanjá. Parecía que la diosa se llevaba el alma de la niña, quien luego de unos minutos se desvaneció, con los ojos vacíos. 
     Los luceros de la diosa, en cambio, centellaban, llenos de vida.
     Precipitándose hacia el lugar, el hombre pudo descubrir que su pequeña ya no era más que materia inerte.
     Un relámpago iluminó el cielo fugazmente, y en ese instante se pudo ver en una ola el rostro de la niña.
     Kingsley se lanzó al océano, buscando a su hija con fervor, mientras su esposa lo miraba, parada junto al cadáver de Mercy y gritando tan fuerte como lo hacía en la casa.
     Dicen los vecinos que desde ese día, cada tres de marzo a las tres de la mañana se ve junto a la virgen una niña que yace en el suelo. Una mujer parada a su lado, despeinada, con la ropa rasgada, grita.
En el mar, perdido entre las olas, un hombre que nada desesperadamente en busca de algo mientras brama “Mi pequeña, mi pequeña”.  


     Y los ojos de la virgen irradian luz.

miércoles, 10 de julio de 2013

Amistad.

"Los amigos son la familia que uno elige". La amistad, al igual que la familia, forma parte de nuestra vida desde antes de tener memoria. Desde los primos con los que jugamos o nos juntaban cuando teníamos apenas meses, los compañeros de escuela, los AMIGOS de la adolescencia que a veces duran para toda la vida, hasta un par de ancianos que se conocieron en un asilo.
Los amigos son pilares, nos ayudan a recorrer los caminos que tomamos, nos apoyan, nos escuchan.
Cuando conocemos a una persona nueva nos puede caer bien o mal, porque el cerebro capta todo lo que vemos que el otro dice y hace y de esa manera busca compatibilidad con nuestra forma de pensar, creencias, gustos.
Existen las amistades "de toda la vida", las que duran poco, las que se terminan.
En la etapa de la adolescencia, que es cuando definimos nuestra personalidad y nos encontramos a nosotros mismos, es importante tener a alguien que nos ayude a ver el mundo con otros ojos, nos entienda. ¿Y qué mejor que una persona que está pasando por lo mismo?
No imagino mi vida sin mis amigos. Al igual que recibimos cariño y contención de ellos, debemos dárselo.
A veces, como nosotros mismos tenemos problemas o no sabemos cómo manejar una situación, se nos hace difícil ayudar al otro. Pero por un amigo damos la vida, cuando le pasa algo que no podemos controlar nos desesperamos, porque si el otro está mal no hay chance de estar bien.
Mi "mejor amiga" como lo etiqueta la sociedad es una mina que demuestra ser fuerte, que siempre parece que sabe qué hacer, pero por dentro es indecisa y muy tierna. Una suma de cosas insignificantes puede derribarla, y yo quiero estar ahí, para caerme con ella y ayudarla a levantarse.
Pocas personas merecen que le demos importancia a sus pensamientos u opiniones, pero siempre, SIEMPRE, nos molesta lo que digan aunque sea en mínima medida. Muchas veces el problema está en ellos, no en nosotros.
Mi HERMANA, es una de las mejores personas que conozco, no podría vivir sin ella, sus retos, sus charlas, su ternura, sus opiniones, sus peleas. Es una mina con la que podés tener una conversación de cualquier tema, es inteligente, y hablar con ella es absolutamente interesante.
Aunque ella diga que no, maneja las situaciones bien el 99% de las veces, y aunque le cueste, llega a las respuestas, y me hace ver que tenía razón.
Personas como ella valen ORO, y no hay que dejar que ningún idiota que por sus propios mambos la insulta o degrada le deje el autoestima por el piso. Porque si los idiotas siguen derrotando a los fuertes, el mundo pierde sentido.
Vicky, valés más que cualquiera de esos anónimos, o los idiotas que te hacen mal. Sé que es difícil pero concentrate en los que te queremos y sabemos valorar. No te caigas porque me derrumbo. Te amo con la vida hermana, compañera de vida, sos todo.

domingo, 19 de mayo de 2013

Chau

      Escribir "chau" es una forma de textualizar lo que estoy por hacer. Hoy decidí cambiar, seguir adelante. Realmente no me arrepiento de nada, porque cada paso que di, fue un aprendizaje; como esa herida que tengo en la rodilla desde los seis años, me lastimé muchas veces antes y después de esa, pero ninguno de los accidentes me dejó una marca tan profunda y duradera, una cicatriz que va a quedar ahí para siempre.
      Esta historia es de las más raras e increíbles que conozco. Si alguien viniera y me contara todo lo que nos pasó no le creería ni una sola palabra. Llegaste cuando menos te esperaba, cuando más te necesitaba. Empezaste a meterte en mi cabeza de a poco, día a día te ganaste mi confianza y mis pensamientos, paulatinamente, sin que pudiera siquiera notarlo. Cuando caí en lo que sentía, ya era demasiado tarde. Te quería, y no había manera de evitarlo.
      Fuiste mi primer amor, y, por consiguiente, estaba experimentando cosas nuevas, desde las maripositas en la panza hasta el extrañarte todo el tiempo que estaba despierta. Pero ¿qué extrañaba si no te conocía? Tus palabras, cómo me hacías sentir, en vos podía confiar, tenía una persona que me entendía, no me juzgaba, y yo sabía que me iba a leer cuando lo necesitara. Ahora que tomé la decisión de dejarte atrás, me doy cuenta que empiezo a borrar sueños e ideaciones y los recuerdos que me quedan son todos de chat, videollamadas y mensajes; eso no hizo que los sentimientos fueran menos intensos, por lo menos de mi parte. No me importaba no verte, no tocarte, porque sabía que estabas, que el que escribía eras vos. Igual no me preocupaba por estarme enamorando de una persona que vive a 250 kilómetros de mí, decidí no frenarlo, porque me sentía querida y segura.
      Te vi una vez sola y  me bastó para recordarte once meses, para amarte durante todo ese tiempo.
      Pero esto se basó en distancias, en promesas jamás cumplidas, en miedos y egoísmo. Como también lo hizo en amor, confianza, celos, necesidades. Estuvo lo más lejos que se puede de ser llamado "perfecto", pero para mí fue suficiente. Te amaba y creía que vos también lo hacías.
      "Cuídate de los que saben escribir, pues tienen el poder de enamorarte sin siquiera tocarte." ¡Qué verdad! Te amé al punto de no comer, y al de comer todo lo que se me cruzaba. Te deseé y te extrañé como nadie. Te perdoné las veces que fue necesario, me dejé en segundo plano, me manejé a tus tiempos, te esperé, te acompañé, "te", "te", "te". He aquí el problema, siempre fue todo sobre vos. Estábamos los dos tan pendientes de que estuvieras bien que yo dejé de importar, me dejé de importar.
      En algún momento la rutina aburre, preparar la misma torta nos da ganas de cambiar la receta. Las palabras dejaron de alcanzar. Después de sentirme defraudada y sola, porque eso es lo peor, la soledad siendo dos, creí merecer algo más, una demostración para sentirme segura, para saber o por lo menos creer que no te ibas a ir, que ibas a luchar. Pero no, no llegó. Todo lo contrario.
      Por primera vez voy a pensar en mí, y esto no es "en caliente", lo pensé varias noches, desde hace tiempo. Tengo que hacer mi vida antes de compartirla con alguien. Esto ni siquiera es compartirla, es perseguirte. No es un enojo pasajero ni un despecho. Va más allá de eso, se trata de mí.
       Podríamos representar nuestra vida como un pizarrón. Nos rayan diferentes personas, y siempre se borra lo que nos escriben. Hasta que un día alguien se equivoca y escribe con marcador permanente, y por más que pasemos un trapito con alcohol la mancha queda ahí, por un buen tiempo o quizás para siempre. Mi mente va a tener una marca que lleva tu nombre, siempre. Nuestra historia no va a morir nunca, porque la escribí, y seguramente siga escribiendo. Ojalá cuando crezca pueda leerla y recordarte con una sonrisa, como una musa para mi obra.
  Te amo, gracias por enseñarme tanto, perdón por los errores. Ojalá tengas una vida genial con alguien que te valore y vos sepas valorar. Esta vez decido borrar los puntos suspensivos. Chau.
   

     

jueves, 28 de marzo de 2013

Homosexualidad

      Es definida por la RAE como una "inclinación hacia la relación erótica con individuos del mismo sexo". 
     A lo largo de la historia de la Humanidad, han habido, dependiendo del contexto histórico (lugar y tiempo), muchos conceptos, reacciones y prácticas de la homosexualidad.
     En la Antigua Grecia, era totalmente aceptado y abalado que los hombres maduros mantuvieran relaciones con muchachos jóvenes, ocupándose también, de la educación de dichos individuos. Por lo contrario, era rechazada la idea de dos hombres mayores teniendo relaciones, aunque existieron excepciones. El ser "activo" representaba hombría, exigía respeto, era conpiscuo, pulquérrimo, mientras que ser "pasivo", demostraba aires de inferioridad, sometimiento. Se puede apreciar claramente el machismo de la época, siendo que el placer se encontraba en el hombre, y la reproducción en la mujer; porque el hombre era un ser perfecto, y no existía, en el mundo, nada que superara a dos hombres juntos.
      La Literatura homosexual se destacó en dicha época.
      La condescendencia en Roma era menor, pero aún así se aceptaba el hecho de la homosexualidad masculina. Se mantenía la creencia de que si un militar no sodomizaba a un esclavo, era indigno y carecía de hombría.
      Más adelante, en la Edad Media, época de Inquisición, la persecución y castigo a las personas homosexuales fue acontecimiento repetido, constante. Los quemaban en la hoguera, es pecado ser gay, dice la Biblia.
      Durante la época nazi, la homosexualidad se vio como defecto, falla técnica, la raza Aria debía terminar con los inferiores, los que no servían.
      En la actualidad, existen partes del mundo en las que ser "gay" sigue estando mal visto, teniendo esto consecuencias muy graves, que llegan hasta la muerte. En nuestro país, hace poco se aprobó la ley del matrimonio igualitario.
      La adolescencia es un momento de cambios, es una etapa de la vida en la que descubrimos quiénes somos y quiénes queremos ser.
      Generalmente a esta edad, cuando nos convertimos en púberes, y empezamos a sentir, desear, querer explorar, ahí nos damos cuenta qué nos gusta. Desde los condimentos hasta la sexualidad.
      El amor está en la cabeza, no en los ojos. El problema de pensar es que cuando una idea se convierte en costra muerta, es difícil sacarla. No podemos ir en contra de lo que sentimos. El amor no tiene forma, espacio, tiempo, lugar, simplemente se siente. Juzgar a una persona por su inclinación sexual demuestra tener un cerebro cerrado, dogmático. 
Piensen qué feo debe ser que las personas te pongan en la lupa, a cuestionarte, por algo que no se puede controlar. Vivimos en un mundo en el que nos enseñaron que las familias consisten en papá y mamá, en el que los homosexuales no se podían casar, estamos acostumbrados a ver un chico y una chica besándose, teniendo relaciones, pero es eso, COSTUMBRE.
      Si nos acostumbráramos a la diversidad, a aceptar que somos diferentes, que todos podemos amar de formas distintas, que NADIE puede elegir por vos, que los gustos son eso, gustos, y no te hacen ni mejor, ni peor persona; QUE SER GAY NO TE PROHIBE PENSAR, SENTIR, CRECER, ODIAR NI AMAR. Ahí, la sociedad va a empezar a mejorar.
Las personas que apoyan a los homosexuales, son tildadas de homosexuales; las que los odian son homofóbicos. ¿Qué está pasando? Somos todos PERSONAS.
      Anda circulando en Internet una foto de dos chicos besándose, esta imagen se hizo muy popular tanto por los comentarios de apoyo, como por los insultos. Pero el problema estriba ahí; que ver una foto de dos pibes desencadena polémica, genera la necesidad de compartirla. Eso ya es marcar una diferencia. La gente se ama por lo que es, no por lo que ves.
      Dejen de subir a tronos a las minas y pibes que no les da miedo decir que son homosexuales, porque no debería darles miedo, porque no puede ser que el mundo sea tan MIERDA, que tengan que estar asustados de contar lo que sienten.

Discriminar a alguien por su orientación sexual, es como no hablarle a alguien porque a vos te gusta la mayonesa y a él/ella no.

sábado, 23 de marzo de 2013

Askers

      Típico de nuestra época, aparece una red social nueva que genera tres tipos de reacciones, por lo que podemos clasificar a los adolescentes en tres grupos.
      En el primero están los que sienten que TIENEN que probar de qué se trata ese nuevo mundo cibernético, hasta llegar a dominarlo. Desde el punto 0 vivieron explorando, vieron todos los cambios que sufrió dicha red, parecen conocerla más que a sí mismos. Es la reacción ¡Oh, una nueva red social, tengo que saber qué es y para qué sirve!
      Después tenemos a la mayoría, esos que sienten curiosidad, pero lo dejan para después. O se niegan a crearse una cuenta, pero terminan cayendo. 
      Por último están los que NO sienten interés, están apartados del mundo del Internet.
      Y, un día, apareció Ask.fm. Por el nombre se podía deducir que algo tenía que ver con preguntar, pero al fin y al cabo, era una incógnita total. 
       Al inicio, los "populares", "reyes de Ask", o simplemente los más conocidos, eran, en su mayoría, españoles. Pero, cuando los uruguayos y argentinos empezaron a usarlo, los españoles perdieron importancia. Desde mi punto de vista, la "fama" de los españoles siempre fue más merecida, más por contenido y menos por cara, cuando el cerebro importaba más que el cuerpo.
      Bajo el nombre de "Askers" (ahora referido a los de esta región), pasaron muchas personas, la mayoría perdió la popularidad que alguna vez tuvo, hubo los que se fueron y volvieron, y los que nunca lo abandonaron. Empezaron los conflictos, y desde ahí la bizantina fue constante. Askers criticando a otros askers por cosas que ellos también hicieron, juramentos de no superficialidad, promesas de sinceridad, reflexiones e historias personales, fábulas, intentos de dar lástima, ideas brillantes que se vieron opacadas por una cara linda.
     Me llama especialmente la atención el hecho de una persona que acusó a otra de dar respuestas pensando en los "likes", mientras aseguraba que lo hacía según sus pensamientos; para luego encontrarme que el acusador también lo estaba haciendo, y a grado mayor.
     La sicología a la inversa parece atraer fans, y la "belleza" es un imán de gente supérflua y poco reflexiva. ¿Cómo conllevan el hecho de amar tener esos seguidores, mientras dicen que los odian? Ask es una red hipócrita, y muchos se olvidan de que es eso, una red.
    Hasta los más profundos, sinceros e interesantes, terminaron cayendo por likes en algún momento. (Perdón por generalizar, probablemente quede alguno que siga sus ideales y valores).
    No se puede negar que si a alguien le gusta lo que escribís te sube el ánimo, pero ¿hasta dónde puede llegar eso, cuando cada uno sabe que lo que apoyan no son auténticamente sus ideas, sino su afán de ser conocidos? 
    En algún momento la red va a perder relevancia, los followers van a desaparecer, las "fans" no van a "amar" más a sus ídolos o platónicos, los "haters" van a seguir sus vidas; y ahí, en ese momento, los Askers se van a dar cuenta de qué tan valoradas eran sus ideas.
    Es patético que la meta de muchos a esta edad sea ir por la calle y que lo saluden, ir a un baile y que le pidan fotos, ir al shopping y ver gente gritando desaforadamente por el hecho de cruzarse con una persona.
    El fanatismo no es poner a alguien en un trono, es bajarte a vos mismo. 



lunes, 18 de marzo de 2013

Cortar las cuerdas

      "Ser diferente", esa frase pasó a protagonista de nuestra época.
       Parece que en la era de la globalización y las redes sociales, donde todo es público; la guerra por no parecer "uno más" se convirtió en lo principal de la vida de muchos.
       Antes, lo que se usaba era pertenecer a una "tribu urbana", justamente lo opuesto a la actualidad, donde ser mínimamente parecido a un par, te convierte en un calco, alguien aburrido, sin personalidad.
       Llegamos al punto en el que ser distinto ya está "gastado", intentar derribar estereotipos es algo habitual, rutinario; al punto que se vuelve aburrido. Pero ese deseo de cortar las cuerdas, soltarse, ser la oveja negra del rebaño, la que va en otra dirección, desatar el nudo y salir corriendo; es algo que crece fervorosamente en el corazón y en la cabeza de quién lo intenta.
      Lamentablemente,
NO existe NADIE diferente. Una persona, desde que nace, en su familia, cuando crece en la escuela, y a lo largo de su vida en las distintas instituciones (liceo, facultad, grupo de pares, hasta la gente en la calle), aprende pautas de conducta acordes a la sociedad en la que vivimos. Cualquier persona que intente cambiar algo, de igual manera eso va a estar condicionado por las normas y valores que se le inculcaron en el transcurso de su vida. Supongamos que intenta cambiar su forma de vestir, entonces crea algo "original", en realidad, en algún lugar de su inconsciente esa idea estaba plantada, de antes, aunque la persona no la tenga en cuenta. Pueden ser conductas coherentes con otra sociedad, con otra persona, o simplemente con un programa de televisión. No hay ninguna decisión independiente, así como las ideas no lo son.
      Títeres, eso somos, o de la sociedad, o del deseo de ser diferentes, que nos atrapa en nuestra mente, nos cierra a nosotros mismos, o eso creemos. Hasta el más abierto filósofo, puede convertirse en tirano.


     



domingo, 17 de marzo de 2013

La soledad como compañera..

       Estaba ahí, acostada en la arena, contemplando las estrellas, deleitándose con el simple ruido del mar. Se sentía sola. 
       Empezó a recordar su historia, sus caídas, sus victorias, sus errores y sus aciertos. Sus amistades que se fueron para siempre, sus relaciones con mal final. Los enfrentamientos con sus padres, su hermano. Los momentos de paz.
       Todo daba vueltas en su mente, esa loca y caprichosa que tantos problemas le había generado, llena de ideas, de ilusiones, sueños,  locuras por cometer, recuerdos amargos y esperanzas rotas.
       Y concluyó, entonces, que la persona más importante en su vida era nada menos que ella.Las peores heridas se las había hecho ella misma, las mayores victorias eran producto de su esfuerzo, sus lágrimas. Cada vez que se cayó, logró levantarse por su cuenta. Su corazón era el único capaz de sanarse, se encerraba en sus pensamientos, porque ella misma encontraba las soluciones a sus propios problemas.Esa noche, en la penumbra, a la luz de la luna, y con el ruido suave de las olas en su oído descubrió, por fin, que la única que estaría siempre con ella, sería ella misma.Su cuerpo y su mente, serían, eternamente, su única compañía. Ella estaba recorriendo el camino de su vida, con gente que la acompañaba, pero en todo momento, la que siempre estuvo fue ella.Se dio cuenta que, con un simple espejo, encontraba a su mejor amigo, pero a la vez su peor enemigo.La vida es un arma poderosa, que depende puramente de nosotros. Al fin y al cabo, los únicos que estamos ahí para sufrir las consecuencias de TODO lo que hacemos, somos nosotros mismos
         La soledad nunca te abandona.