Estaba ahí, acostada en la arena, contemplando las estrellas, deleitándose con el simple ruido del mar. Se sentía sola.
Empezó a recordar su historia, sus caídas, sus victorias, sus errores y sus aciertos. Sus amistades que se fueron para siempre, sus relaciones con mal final. Los enfrentamientos con sus padres, su hermano. Los momentos de paz.
Todo daba vueltas en su mente, esa loca y caprichosa que tantos problemas le había generado, llena de ideas, de ilusiones, sueños, locuras por cometer, recuerdos amargos y esperanzas rotas.
Y concluyó, entonces, que la persona más importante en su vida era nada menos que ella.Las peores heridas se las había hecho ella misma, las mayores victorias eran producto de su esfuerzo, sus lágrimas. Cada vez que se cayó, logró levantarse por su cuenta. Su corazón era el único capaz de sanarse, se encerraba en sus pensamientos, porque ella misma encontraba las soluciones a sus propios problemas.Esa noche, en la penumbra, a la luz de la luna, y con el ruido suave de las olas en su oído descubrió, por fin, que la única que estaría siempre con ella, sería ella misma.Su cuerpo y su mente, serían, eternamente, su única compañía. Ella estaba recorriendo el camino de su vida, con gente que la acompañaba, pero en todo momento, la que siempre estuvo fue ella.Se dio cuenta que, con un simple espejo, encontraba a su mejor amigo, pero a la vez su peor enemigo.La vida es un arma poderosa, que depende puramente de nosotros. Al fin y al cabo, los únicos que estamos ahí para sufrir las consecuencias de TODO lo que hacemos, somos nosotros mismos
La soledad nunca te abandona.
La soledad nunca te abandona.
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