lunes, 18 de agosto de 2014

Somos ellos, son nosotros.

"Ya está", "olvidate"
¿Acaso existe alguna experiencia que no nos deje marca alguna? ¿Es posible situar algo en el pasado sin que tenga la más mínima repercusión en el ahora?
"Ya pasó" dicen muchos. Sí, el hecho concreto culminó, pero ¿y las consecuencias?
Nadie puede borrar su memoria voluntariamente.
Negar porque no se ve es necedad.
Las cosas cambiaron, es cierto. Ahora podemos sentarnos a tomar mate en la rambla sin miedo a que nos lleven a la cárcel, si no estudiamos es porque no queremos, o por otros impedimentos; pero no porque un policía va a estar esperando en la puerta del liceo para revisarnos. Ahora tenemos boleto estudiantil gratuito.
¿Pero por qué cambiaron?
Porque un grupo de personas se unió y decidió pelear por ellos y por nosotros, por los derechos que nos arrebataron.
Que ahora saquemos la boletera cuando subimos al bondi como si nada, tiene toda una lucha atrás.
La magnitud de la historia es mucho mayor de lo que vamos a llegar a conocer.
Lo que nos queda son historias, personas que lo padecieron, anhelos, recuerdos y promesas.
Nadie acusa de irrespetuoso o traidor a quien no se sienta parte de esto; porque es una invitación a voluntariamente ser parte de la sociedad en la que vivimos.
Siempre hay motivos para unirse y pelear por un fin común, aunque no sean los mismos que los de otra época y no nos parezcan tan nobles.
Porque el país lo construimos nosotros, y tenemos que demostrar que ser joven no es delito.
Hoy, más que nunca, propongo reflexionar acerca de esto, pensar en los que dejaron todo en esos momentos más por nosotros que por ellos.
No es un deber dejarle un buen país a las generaciones siguientes, pero podría ser un deseo de todos.
La forma de demostrarles a los que siguen acá, y a los que se fueron, que nada fue en vano, que además de todos los cambios que lograron, lo más importante que nos dejaron, fue el espíritu de lucha.
Salú!

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